EL CULTO III (El Origen)
Johanna
Mayo 19 de 2004, tenía 8 años. Vivía muy feliz con mis padres a las fueras de Barcelona. Mi padre, abogado de una importante firma en la ciudad y mi madre, psiquiatra con más de 10 años trabajando para el Hospital Mare de Déu de la Mercé. Eramos una familia bastante acomodada, cada verano íbamos de vacaciones a Brasil, El Caribe, Egipto o cualquier bello paisaje del Este de Europa. En aquella época era todo más fácil, si que lo tenía absolutamente todo pero sientes en un abrir y cerrar de ojos, que todo tu mundo perfecto y de mil maravillas, al menos para una niña de 8 años, se vino abajo.
Todo comenzó ese mismo día en las primeras horas de la mañana; dormía plácidamente cuando de repente, escuché gritos e insultos en la habitación de mis padres. No comprendía lo que estaba sucediendo, salí de mi habitación y me dirigí al cuarto de ellos, me asomé lenta y disimuladamente para ver que pasaba; solo los veía discutir y mi madre reclamándole a mi padre "¿Por qué lo hiciste?" y ella, no paraba de decir eso repetidamente. Él respondía "Todo fue algo sin pensar, era un juego al comienzo".
Aquella mañana, fue la última vez que los vería juntos, la última vez juntos como familia.
Me quedé viviendo con mi madre hasta los 21 años, durante todo ese tiempo ella intentaba hacerme feliz, haciendo muchas cosas para mi e incluso renunció a su trabajo en el hospital para estar conmigo más tiempo. Con todo lo que había ahorrado y el nuevo trabajo desde casa que ahora tenía, era más que suficiente para mantener una vida sin dificultades económicas. Quiero enfatizar en algo, cuando digo que intentaba hacerme feliz era porque después en las noches, ella no podía dormir, estaba llorando o simplemente se quedaba despierta y acostada sobre la cama sin hacer nada.
Mi adolescencia no fue diferente a la de otros chicos, tenía un grupo de amigos, salíamos, tomé mi primer trago, aprendí a fumar y nos acostábamos en los sofá de mi casa, riendo como tontos y tomando licor. En aquella época, mi madre se dedicó complemente a sus pacientes e investigaciones como académica, dejándome de lado y pasando cada vez más tiempo encerrada en su habitación o en la biblioteca. No tuve de otra que estar fuera de casa siempre, de ninguna manera quería recordar los momentos más dolorosos de mi infancia; en el fondo conservaba la estúpida idea de que mi padre regresaría a casa con nosotros. Sin embargo, solo los domingos en la mañana, estábamos juntas tomando desayuno. Era el único momento que podía darme cuenta frente a frente como realmente se encontraba ella.
La hora de desayuno era la única hora donde me preguntaba como estaba, como me había ido en la escuela, entre otras cosas más. Nunca le pregunté si sabía algo de mi padre, no lo sé la verdad, por qué no quise saber de él nunca más. Desde aquel día que los vi discutir, no lo volví a ver, ni mucho saber de él, jamás se comunicó conmigo pero lo aún así, lo seguía extrañando.
Cuando fui a la universidad, sentía que ya había vivido mi vida, que no había una razón de ser, pensé que ya lo sabía todo y que todo pero absolutamente todo al final se pierde o se destruye. De hecho sólo iba a la universidad por no decepcionar a mi madre como lo hizo mi padre, por qué sí, esa creencia fue tomando forma a lo largo del tiempo, y ahora veo las cosas con más claridad, él nos destruyó. Así que no sería yo, una decepción más para mi madre.
Durante los próximos 6 meses me sentía así, cumplía mis deberes, asistía a clases, iba por un café..mm todo automático. En ese tiempo me volví muy dependiente del teléfono y mi ritmo de sueño comenzó a alterarse. Sólo dormía unas 2 o 3 horas como máximo. Un día todo cambió.
Noviembre 11 de 2018 09:47, como olvidar esa fecha. Ese día comenzó como cualquier otro día de mi interesante y espectacular vida (sarcasmo), tomé algo, me cambié de ropa, me puse las tenis y cogí mi mochila. Salí de la residencia de estudiantes rumbo a la facultad. Debo de mencionar que irónicamente decidí estudiar la carrera de psiquiatría, también es otro aspecto de mi vida que no tiene una respuesta definitiva. Cuando llegué al salón de clases, me senté y saque mi cuaderno para hacer apuntes, que en realidad no había necesidad de hacerlo porque dichos temas eran cosas que ya mi madre mi había enseñado indirectamente cuando vivía con ella, sin embargo lo hacía para no perderme en mis pensamiento que dicho sea de paso, muchas veces son pensamientos tan profundos pero a la vez tan auto destructivos que prefiero evadir.
Escribía algunas apuntes en el cuaderno, cuando de pronto alguien azotó la puerta del salón, era Edmundo, un chico un tanto rebelde que trataba de llamar la atención con artículos de moda o su forma tan "cool" de hablar, siempre rodeado de chicos y chicas; definitivamente era bisexual y no lo digo porque me caía mal, simplemente porque lo vi besando y coqueteando con muchas chicas y chicos del primer año. Quizá sería interesante interactuar con él, obviamente con fines exclusivamente intelectuales, y así comprender ese tipo de idiotas que creen saberlo todo acerca del mundo pero que no tienen una puta idea de como lidiar con sus propios problemas existenciales.
En ese instante sentí que alguien me estaba observando y por inercia giré mi cabeza hacía el lado derecho y allí estaba ella. Su nombre de pila, Vera. Llevaba puesto una camisa blanca de manga larga, con un lazo de color negro en el cuello, el cual quedaba perfecto con su vestimenta. De hecho se notaba lo pulcra y cuidadosa con su imagen.
Nuevamente puse mi atención en mis apuntes pero seguía sintiendo su mirada sobre mi pero por demente que pareciera, no me molestaba, creo que de hecho me gustaba que lo hiciera.
Vera
Ella era una persona bastante peculiar y no sólo por su forma de vestir, tan elegante y glamorosa sino que además su personalidad, fría y distante pero al mismo tiempo cautivadora y muy segura de sí misma, era lo que definitivamente llamaba la atención de cualquiera. Para cuando la conocí, ella tenía 24 años. De piel clara, rasgos asiáticos, delgada y la cabellera lacia a la altura de los hombros.
Según los rumores, 2 años atrás un par de chicos le molestaban casi todos los días; le tiraban los libros, hacían chistes de mal gusto contra ella, la seguían hasta cerca de su casa acosándola verbalmente. Ella sin embargo no hacía absolutamente nada para que esto pare, sin embargo una compañera de clase logró darse cuenta de todas la cosas perversas que estos sujetos cometían contra Vera. Esta compañera lo notificó a las autoridades estudiantiles pero la verdad es que los padres de estos jóvenes eran muy acaudalados y de gran influencia en aquella ciudad, por lo que toda acusación quedó sin efecto.
Sin embargo esto no significa que los muchachos quedaron sin castigo alguno. ¿Karma o coincidencia? la cosa es que estos chicos no volvieron nunca más a la escuela y esto es que, una noche como de costumbre salían a divertirse en clubes nocturnos. Aquella noche sufrieron un accidente de auto, cuando se disponían regresar a sus respectivas casas. El auto dio varias vueltas de campana y sólo hubo un sobreviviente, el cual después de su recuperación, tuvo que ser internado a un hospital psiquiátrico porque según su relato, cuando él se encontraba dentro del auto, casi inconsciente, escuchó la risa de una mujer, una risa diabólica. Cuando al fin recuperó la conciencia estando ya en el hospital de urgencias, seguía escuchando esa risa todas las noches y las pesadillas eran constantes. Esto lo hizo perder la razón y ahora termina sus días en un centro de salud mental.
El día del entierro de los otros jóvenes que no sobrevivieron; Vera hizo un tweet con la frase, "renacer" pero en Finés antiguo.
Edmundo
El chico más extrovertido que he conocido en toda mi vida, es sin duda la antitesis de Vera. Un muchacho que lo tiene absolutamente todo o al menos eso yo creía. Se jacta en demasía de realizar las más grandes y fabulosas....fiestas de fin de semana, ¡Oh qué gran logro! quizá para personas con poco intelecto, aquello debería ser como paraíso terrenal. Cuando lo conocí hace dos años, siempre estaba rodeado de mujeres hermosas y vestimenta a la moda y cara. En todos los cursos lograba mantener una nota promedio sin realizar ningún tipo de esfuerzo y claro, no hay que ser genio para no inferir que Edmundo compraba a todos los profesores, y es obvio que tampoco no era necesario ser el número 1 de la clase, de ninguna forma hay que levantar sospechas.
Una tarde estaba en la cafetería comprando unos dulces y un refresco, quería avanzar un poco en mi trabajo final del semestre, así que busqué una mesa vacía y empecé; a los pocos minutos apareció Vera, quien me saludó, se sentó y platicamos un poco, me pareció algo tan subrealista porque ella no hablaba con nadie pero también traté de actuar lo más natural posible. Vera me invitó a una fiesta en una disco que se ubicaba en el centro de la ciudad, por dentro me rehusaba a ir porque eso sería pasada las 11 pm pero no quise hacer sentir mal a Vera y acepté y guarde su contacto en mi teléfono.
Estaba sobre mi cama, pensando si es buena idea ir, no me preocupaba si mi madre se enteraba o no, de hecho ella vive en un mundo paralelo y mientras mis notas estén bien, no hay mayor atención de ella hacía mi. Tomé la decisión de ir, pedí un taxi por aplicativo y fui a la disco. Cuando llegué, pensé encontrar a Vera afuera esperándome pero no estaba, entré y el sonido era estremecedor, apenas veía por la cantidad de luces de colores. Decidí sentarme en la barra y esperar por Vera; le mandé varios mensajes y no recibía respuesta. En eso, ingresa un grupo de chicos haciendo escándalo y no era nada menos que Edmundo y sus amigos, esquivé la mirada para que no me viera. 70 minutos esperando a Vera y nada, decidí ir a casa pero antes fui a los servicios; cuando salí del baño, encontré a Edmundo besando a otro chico, y como este tocaba de manera apasionada ciertas partes de su cuerpo. Me sorprendió la escena pero no di mucha importancia y me largué. Al salir de la discoteca y apunto de subir al taxi, me pareció ver a Vera a unos metros donde yo estaba pero subí rápidamente porque ya no soportaba estar ahí.
Al día siguiente, las noticias invadían las redes sociales y la universidad misma, al parecer un grupo de chicos había tenido un aparatoso accidente de auto y sólo había un superviviente.. Edmundo. Un 11 de noviembre de 2018, fecha que cambió todo porque nadie se imaginaba los eventos que avecinarían.
Navidad Sangrienta
Había pasado poco más de un mes del trágico accidente, los rumores crecían en cuanto al estado crítico de Edmundo, pero no por su situación física que es obvio, sino por su estado mental, que cada vez mas se deterioraba de manera muy progresiva. Algunos compañeros de clases fueron a visitarlo y quedaron espantados por su nivel de deterioro mental. Aquel chico sociable, manipulador y egocéntrico había quedado enterrado en el pasado para siempre.
Vera me escribe a mi teléfono para comentarme de lo que había sucedido con la visita al hospital donde estaba internado Edmundo por parte de los compañeros de clase, a lo cual ella agrega:
El chico es irreconocible, su semblante y sus expresiones son de una persona realmente enferma y desubicada. Comenta Vera.
¿Tan mal está? Definitivamente ha quedado traumado. Respondió Johanna.
Supongo que todos reciben lo que se merecen tarde o temprano. Agrega Vera.
¿Qué? Responde Johanna.
No me hagas caso. Finalizó Vera.
La respuesta de Vera sonó a revancha, pero porqué lo diría con gran satisfacción. Quizá nunca lo sepa, pensé. Al cabo de de unos días, Vera se muestra más interesada en mi, me escribe en las mañanas, a veces salimos a tomar un café o simplemente nos sentamos en las áreas verdes del campus de la universidad y nos ponemos a charlar de cualquier tema. Al parecer, pensé que estaba construyendo una amistad de verdad.
Faltando 3 días para navidad, me dirigía a mi casa como todos los días, cuando Vera viene corriendo hacía mi y me dice, que si gusto pasar un rato a su casa; supuse que era buena idea, así que acepté. El camino hacía su casa no es muy lejos, así que nos fuimos caminando y escuchando música todo el recorrido.
Cuando llegamos a su casa, me di cuenta que su casa por fuera no tiene nada de especial, sin embargo una vez dentro esa percepción cambia. La sala principal estaba llena de cabezas de animales disecadas y puestas como trofeo también cristalería, piezas de plata y cuanto lujo uno pudiera imaginar.
Vera me ofrece una copa de vino italiano, nos sentamos en el sofá de cuero negro que esta cerca a la ventana, aún es de tarde y sol refleja con toda su energía por toda la sala; nos tomamos esas copas poco a poco mientras platicábamos. Una hora pasó rápidamente y comenzamos a contar historias paranormales; en eso Vera se detiene en seco con su relato y me dice:
¿Creerás que yo tengo ciertos poderes? Soy una especie de bruja o algo parecido jaja. Indicó Vera.
Jajaja creo que te está afectando esa copa de vino. Respondió Johanna.
Lo verás. Dijo Vera
En ese momento Vera comienza a levitar y luego mueve los recuadros que estaban en la pared, por si eso fuera poco rompió la copa de vino con su mirada; Johanna queda sorprendida y no puede creer lo que está viendo.
Vera ¿Qué eres? ¿Cómo? tienes realmente poderes y son increíbles y parece una película de ciencia ficción lo que estoy viviendo. Comenta Johanna.
Te dije que era una especie de bruja, replicó Vera.
¿Cómo es qué tienes esos poderes? preguntó Johanna.
Todo comenzó hace 10 años, estaba escuchando música en el parque, eran alrededor de las 10pm, cuando un hombre de estatura grande, se acerca a mi, en ese instante pensé que me haría daño pero en cambio me dijo, que pronto iba a llover, que me protegiera de la lluvia y repentinamente siguió su camino. Después de 10 minutos comenzó a llover, por lo que salí corriendo del parque directo a mi casa ya que no tenía chaqueta. Llegué a mi casa, al cabo de un rato totalmente empapada, en ese momento, no creí que fuera algo extraordinario lo que me comentó aquel hombre porque quizá vió el reporte del tiempo o simplemente adivinó.
Pasaron 3 semanas desde ese acontecimiento me encontraba en el museo, recordé lo que había sucedido esa noche y de repente detrás de mi, sentí una energía muy pesada y muy agotadora, cuando giré mi cabeza para ver que era, me doy cuenta que era el mismo hombre del parque, peor esta vez en vez de salir corriendo, le pregunté quien es usted, él me dijo que era el jefe de un movimiento mundial del renacer espiritual; eso me sonó como algún fanático religioso, así que intenté salir de esa sala del museo pero simplemente mi cuerpo no me obedecía
Él hombre me dijo, veo potencial en ti, déjame mostrarte un nuevo mundo que espera por ti y verás de todo lo que eres capaz de hacer con tu mente y termina diciéndome: !sígueme!, por lo que fui con ese hombre misterioso hasta una capilla abandonada de hace décadas, dicho tiemplo estaba fuera de la ciudad. Literalmente aquel hombre controlaba mis movimientos, porque no sé como ni cuanto duró el recorrido desde el museo hasta esa capilla, sólo recuerdo que lo seguí sin chistar. Respondió Vera.
¿Después que sucedió? Preguntó Johanna
No recuerdo, lo único que recuerdo es encontrarme dentro de una jaula en un lugar muy nauseabundo. Dice Vera.
No puedo creer todo lo que pasó Vera, es como una mezcla de serie de ciencia ficción y terror. Entonces lo que les pasó a esos chicos hace un mes, fue producto de Vera, no lo creo pero es posible, ya que con todos estos poderes que ha ganado de una u otra manera, sería como un súper humano, me dije a mi misma.
Veo mi teléfono y son las 23:10, me encuentro en mi habitación acostada en mi cama y escuchando metal alternativo. Mi mente me traslada a situaciones y lugares totalmente descabellados, creo que fue muchas emociones por hoy. En ese momento suena mi teléfono y es un mensaje de Vera, diciéndome si puedo bajar, que esta en la puerta de mi casa. Me quedo sorprendida y me pregunto a mi misma ¿Qué querrá a esta hora? Bajo inmediatamente y abro la puerto, veo a Vera vestida con un vestido largo de color negro y un collar de plata con un símbolo de un crucifijo invertido.
Hola Johanna, estaba pasando por acá y me pregunté, si quisieras formar parte de un grupo de amigos, nos reunimos de vez en cuando en las noches para conversar, comer y hacer algunas otras cosas. Indica Vera.
Jajaja ¿qué clase de grupo? Como que medio raro ese grupo tuyo. Responde Johanna
Vera se acerca más a Johanna y bajando la voz le dice: Es un grupo de culto, es decir reclutamos nuevos talentos para captar almas que necesiten salvación porque muchos necesitan de salvación y en tí veo mucho potencial, serías una gran sacerdotisa.
Jajaja ya basta de bromas, estaba en mi habitación escuchando un excelente álbum y tú me sales con eso. Ve a casa y duerme jajaja. Responde Johanna.
No es broma, tu sangre es nueva, cuando te digo que tienes un gran potencial, es porque es cierto. Lo veo en ti. Dice Vera.
¿Estás loca? Crees que voy a hacer una especie de satánica y matando gente por ahí, definitivamente estás cansada, te has drogado o quieres hacerme una broma de mal gusto. Te voy a llamar un taxi mejor, dame un segundo. Indica Johanna.
En ese preciso momento que Johanna baja la mirada para buscar taxi en el aplicativo del teléfono, Vera desaparece por completo. Johanna levanta la cabeza y no ve a Vera, la busca por el jardín delantero y nada. Johanna vuelve a entrar a la casa y sube a su habitación y se sienta en el escritorio, prende la computadora y busca información de cultos satánicos y grupos religiosos extremos en la ciudad.
Se da con la sorpresa de que hay muchos grupos religiosos fanáticos pero ninguno satánico o que realice prácticas oscuras. Johanna le escribe al teléfono de Vera para saber si llegó bien a casa pero no obtiene ninguna respuesta. En vista de eso, sigue buscando información en internet por horas, sin dar cuenta eran las 4:35 am y se siente preocupada y asustada a la vez.
Pasaron los días y no hay noticias de Vera, desde aquella noche no he podido dormir, consecuentemente he tenido pesadillas muy raras que me han hecho pasar noches de insomnio. Adicionalmente he desarrollado cuadros de ansiedad, dolores de cabeza, picazón, vómitos, pesadez y ardor a la altura de la columna. En las mañanas solo tomo un poco de café porque definitivamente no tengo apetito y en las tardes solo estoy comiendo algo de fruta.
24 de diciembre, llegó el día esperado para muchos, para mi una fecha más, desde que se desintegró mi familia, esa fecha ya no significa nada en lo absoluto. Aquel día, no había clases en la universidad, sin embargo fui a leer un poco en la biblioteca, aunque parezca raro, hay personas que sí van a la biblioteca en estos días. El ambiente está solitario y tranquilo, se respira paz, paz que necesita mi mente después de lo sucedido en los últimos días.
Sin embargo ese día me quedé solo un rato, cuando me disponía a salir de la biblioteca, alguien detrás de mi, me tira al suelo y me pone en la nariz un pañuelo bañado en algún tipo de líquido que inmediatamente me hizo perder el conocimiento.
Desperté dentro de una especie de jaula, el olor nauseabundo era insoportable, logré escapar de dicha estructura y posteriormente entré a un túnel por el cual pasé por unas celdas donde vi todo tipo de cosas horripilantes, al salir de esa zona, ingresé a un salón donde había un altar, al parecer se hacía algún tipo de ritual, sobre el altar había un libro de tapa negra, como una biblia, cuando me acerco a husmear dicho libro, alguien detrás de mí:
"Al fin estás en casa, hija mía" giré mi cabeza y miré a un hombre de unos 180 cm aproximadamente, vestido con pantalón y camisa negra, llevaba puesto encima un abrigo de color negro que le llegaba a la altura de los tobillos. Tenía puesto una especie de amuleto antiguo que colgaba de un collar aparentemente de oro.
Le dije: ¿Quién es usted? ¿Por qué me llama hija?
El hombre responde: ¿Acaso no me recuerdas? Soy tu padre hija mía, mi pequeña Johanna, siempre he estado a tu lado aunque no me vieras, te he visto crecer, conocer y hacer nuevos amigos. Sabes algo, tu amiga Vera es discípula mía. Hija mía, somos una hermandad a escala global, arrebatamos la vida de los impuros, de los no deseados, de aquellos que son un estorbo para este mundo. ¿Recuerdas a los amigos de Edmundo?
¡Claro! Dijo Johanna.
Nos encargamos de ellos, bueno Vera se encargó de ellos y Edmundo no es que tuvo suerte, yo decidí dejarlo vivir pero a un costo elevado. Respondió el padre de Johanna.
En ese momento, ingresó Vera al salón, vestida totalmente de negro.
Hola Johanna, veo que ya sabes a verdad, veo que ya conociste al gran Maestro. Ahora es tiempo que te unas a tu nueva familia.
Jamás seré parte de esta locura, esto es inverosímil, eres una asesina, una psicópata y lo peor que mi padre siempre estuvo detrás de todo esto. Dice Johanna
¿Cómo es posible padre que hagas todo esto? Preguntó Johanna
Antes de conocer a tu madre, yo estuve en muchas logias secretas en la universidad pero una logia me llamó completamente la atención, y es que ellos, no eran sólo palabras sino que actuaban, buscaban a impuros y los sacrificaban en el altar de la luna; gracias a ellos obtuve mi mejor empleo una vez que salí de la universidad, tiempo después conocí a tu madre, una psiquiatra brillante y optimista y fiel creyente de una sociedad más fuerte. Mi actividad en la logia era súper secreto pero cometí el error de decirle a tu madre y que pertenezca a nuestra familia pero ella se negó rotundamente, aunque ese no fue el motivo del cual me separé de tu madre; una noche estaba bañándome, cuando tu madre se le ocurrió limpiar la habitación y encuentra algunos documentos sobre los siguientes impuros que deberíamos cazar, así que ingresa a mi teléfono, de hecho lo hackeó de una u otra forma, y vio todos los archivos, fotos y vídeos de nuestras ceremonias, en eso yo salgo del baño y veo a tu madre llorando y temblando, traté de explicar pero ella no me escuchó. Esa misma noche abandoné la casa pero siempre estaba vigilando muy de cerca a ustedes dos. Expresó el padre.
Yo te hubiera denunciado maldito loco! gritó Johanna
Vera interviene y dice: Ahora que lo sabes todo tu tarea será muy sencilla, sólo seducirás a los nuevos estudiantes del primer año para reclutar más miembros pero además buscarás a los próximos infieles para que sean sacrificados.
Eres una demente igual que mi padre, todos ustedes son una aberración! Respondé Johanna
En ese instante, Johanna sale corriendo buscando una salida y encuentra una pequeña puerta al lado del altar e ingresa, todo está oscuro pero ella sólo corre y corre, con tal de estar lejos de su padre, aquella persona que ella tanto amaba era en realidad un monstruo. El padre da la orden a Vera de seguirla y atraparla con vida. Mientra tanto Johanna corre y logra ver una luz al final del pasadizo y cuando logra salir, estaba en el cementerio de la ciudad. El sol se estaba ocultando poco a poco y ella no sabía por donde ir ya que ese cementerio era inmenso pero en cuestión de segundos, Vera aparece y con cuchillo ceremonial la atraviesa por el costado izquierdo a Johanna, se desploma y le cuesta respirar, se pone de pie y en eso Vera se aproxima nuevamente para atacarla pero Johanna la esquiva y toma una piedra del suelo y la da contra la cabeza, Vera se tambalea y cae al suelo pero intenta reponerse y gira su cabeza mirando a Johanna poniendo los ojos blancos y como la comienza a salir sangre de los ojos de Vera y en un parpadeo Vera se coloca encima de Johanna, dispuesta a degollarla sin embargo, un cuchillo atraviesa la yugular de Vera una y otra vez, el cuerpo de Vera se desploma sin vida al suelo.
¿Madre? ¿Eres tú? ¿Cómo me encontraste? Preguntaba Johanna
Le seguí el rastro a tu padre y su grupo desde hace muchos años y sabía que este momento llegaría. Ese hombre es un lunático. Vamos tenemos que salir de acá. Respondió la madre de Johanna.
La madre de Johanna se quedó inmóvil cuando el padre apareció y le rompió el cuello en una abrir y cerrar de ojos. El cuerpo de la madre se desploma. En este momento Johanna siente como lo único que le quedaba se desplomaba para siempre. Johanna no reacciona y se queda paralizada por la escena frente a sus ojos.
El padre levanta y a Johanna le dice:
El legado debe continuar...
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