JENNIFER, EL ORIGEN
“En lo profundo de esa oscuridad mirando detenidamente, siempre estuve allí, preguntándome, temiendo, dudando, soñando sueños que ningún mortal jamás se atrevió a soñar”
Edgar Allan Poe
1
Domingo 6:20 am, me desperté y vino a mi mente lo acontecido ayer..rayos!! Para iniciar fue un día muy ajetreado en la oficina y muchas horas frente a la pantalla; al caer ya la noche, un nuevo episodio de parálisis de sueño experimenté. Cada episodio es un infierno nocturno del que no se puede escapar, ni mucho menos hablar o tan siquiera moverse y sientes como miles de ojos te observan y penetran lo más profundo de tu alma y tu corazón, sientes que tu propio cuerpo no te pertenece, quedando vulnerable ante un estado de pánico vívido que recorre cada centímetro de ti; tan sólo puedes cerrar tus ojos..si es que puedes.
¿Pero eso de qué sirve en realidad? si la sensación de angustia ya tomó control absoluto de ti y mentalmente cuentas o rezas como si eso ayudara a disipar los demonios encima de ti. La espesa bruma de pánico en el aire inundó mi habitación haciendo de mi lugar preferido, el peor de los calvarios, sintiéndome como en una jaula invisible.
Suspiré y traté de continuar con mi día, me levanté de la cama y me dirigí al baño, estando ahí, me lavé el rostro, cepillé mis dientes y usé algunas cremas faciales para hidratar mi piel. No puedo negar que soy un tanto vanidosa y me preocupa mucho mi aspecto físico. Pasé a la cocina, la cual yo misma decoré. Ya hace algún tiempo me atrajo el estilo vintage y minimalista, así que remodelé casi todo el apartamento de esa forma.
Ubicado en Lafayette 4058, Los Ángeles, es uno de los más recientes inmuebles de lujo que se han construido en la zona. Este precioso apartamento en el décimo sexto piso, es un amplio recinto que cuenta con cuatro habitaciones, una cocina, tres baños y una sala lo bastante amplia como para poner un equipo de gimnasio. Las paredes pintadas de blanco en la sección donde van las ventanas y las otras secciones de color gris que dan al interior del apartamento, el piso de parquet marrón claro, transmiten una sensación de paz y de calor de hogar.
Ya en la cocina hice unas tostadas, cociné unos huevos y preparé algo de café. Mientras desayunaba leí los últimos post en Twitter desde mi teléfono y por supuesto algo de noticias nacionales e internacionales. Al cabo de unos 30 minutos después de hacer todo este ritual dominical, recordé que era mi primer día de vacaciones, unas largas vacaciones de 30 días, de hecho fuí obligada a tomarlas ya que prefiero estar en la oficina haciendo horas extras que estar en mi apartamento sin hacer nada o quizá sea que no sé qué otras actividades hacer fuera de horario de oficina.
Al recordar que estaba oficialmente de vacaciones, se me vino a la mente que tenía que hacer un viaje de visita programado a mi mamá. El problema es que ella vive al otro lado del mundo, para ser exactos en Estocolmo. Mi vuelo despegaba a las 17:30, así que tenía tiempo para armar mi maleta para este largo viaje. Alrededor de las 13 hrs, fui a un restaurante italiano que se ubicaba a unas 2 cuadras de mi casa, se me había antojado una pasta en salsa bolognesa con una buena copa de vino blanco. El lugar era muy impecable, se podía percibir la elegancia y el buen gusto del dueño de dicho local.
Después de haber degustado ese exquisito manjar, que dicho sea de paso es unos de mis platillos favoritos; regresé a mi apartamento para dejar todo listo y tomar mis cosas para salir rumbo al aeropuerto. Descansé un poco y ordené unos libros que había comprado la semana pasada pero que no había tenido tiempo de colocarlos en el estante, así que tomé uno y leí rápidamente la portada y la contraportada del ejemplar para decidir si lo llevo o no conmigo y distraerme lo que dure el viaje.
Cogí mi mochila y mi maleta, activé la alarma de seguridad, cerré la puerta e inmediatamente bajé por el ascensor. Una vez en el lobby del edificio ya el taxi me estaba esperando, abrí la puerta trasera del vehículo, ingresé y suspiré largamente, como si algo me esperaría en tierras nórdicas, algo no precisamente bueno..pero era sólo una idea estúpida que se me vino a la cabeza, en fin, me coloqué los auriculares, puse algo de música y sólo traté de relajarme hasta llegar al aeropuerto.
Una vez en el aeropuerto, salí del automóvil y me dirigí a pasar los respectivos puntos de control y finalmente esperar en sala de embarque hasta que den la señal para poder abordar. Unos minutos más tarde, ya estaba en el asiento a punto de despegar, nos ordenaron colocarse los cinturones de seguridad y prestar atención a las indicaciones del equipo de tripulación acerca de los parámetros de seguridad durante el vuelo.
Siendo las 17:30 despegamos del aeropuerto de Los Ángeles rumbo a Estocolmo, el vuelo duraría 20 horas con una escala en Amsterdam, así que sería un largo viaje, pero afortunadamente traje 2 libros, mi consola portátil de videojuegos y claro, toda biblioteca musical en spotify en el teléfono para hacer de esto un viaje placentero.
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Tras más de 20 horas de viaje por demoras con el avión de Amsterdam a Estocolmo, al fin desembarqué en mi destino. Exactamente eran las 7:09 horas, el cielo estaba nublado y sentía una leve ventisca polar que provenía de norte a sur y hacía del lugar un ambiente muy agradable para mi gusto, sin mucho calor ni mucho frío. Saqué el teléfono y tomé unas fotos antes de que el taxi pasara por mi para trasladarse hacía la casa de mi madre. Cabe mencionar que Estocolmo es una ciudad conformada por varias islas y que todas están interconectadas por medio puentes, así que es un paisaje urbano ideal para sacar muchas fotos y actualizar mis redes sociales. El viaje desde el aeropuerto hasta la casa de mi madre tomó unos 35 minutos, así que tuve muchas oportunidades para obtener buenas tomas de la ciudad con mi teléfono.
Vasastan, es unos de los distritos residenciales de la gran ciudad de Estocolmo, ubicada en el centro de la urbe, cuenta con bellos edificios y una de sus mejores reliquias, la iglesia de San Esteban. Mis primeros 20 años los pasé en esta ciudad, cada centímetro de sus calles me trae recuerdos imborrables…una sensación de nostalgia atiborró mi mente. Una avalancha de emociones me condujeron a escenas específicas de mi adolescencia y a su vez un sentimiento de extrañeza se desbocó. Mi primera borrachera sucedió en casa de mi amiga Alina, para aquel entonces tenía unos 16 años, mi madre llegó a buscarme y claro no estaba nada contenta con la escena que estaba ante sus ojos. Ahora me parece gracioso lo que aconteció aquel día.
Hagagatan 16 interior 709, mi antigua casa, ahora el apartamento de mi madre, una mujer de 54 años con estilo refinado para vestir, una obsesión por las decoraciones de interior neoclásicas y ni qué decir de su vasto intelecto para indagar e interrogante hasta el punto de sacar la mayor cantidad de información e incluso hasta de la persona más callada que te puedas imaginar. Bajé del taxi, saqué mis pertenencias y usé el elevador hasta el piso 7. Salí del ascensor y toqué a la puerta del apartamento; unos segundos pasaron hasta que mi madre abriera la puerta, me miró, sonrió y no pudo contener la emoción y abrazándome con todas sus fuerzas. Era lógico que hiciera eso por su hija después de 9 largos años sin verla. Ella puede ser un tanto fría con las personas, quizás es por su empleo como psiquiatra del hospital central de Estocolmo pero el momento y el reencuentro pudo derrumbar ese muro de hielo irrompible que es para con sus emociones.
-Es bueno tenerte nuevamente en casa Jenn, han pasado muchos años sin vernos, dijo ella.
-Gracias mamá, creo que desde la muerte de mi papá ya nada fue igual… y tú te encerraste en ti misma y centraste toda tu atención en tu trabajo y en tus pacientes, de esa forma trataste de sobrellevar la pérdida pero me dejaste de lado; respondí.
-Son 9 años desde ese momento, es mejor dejar las cosas por ahora en ese lugar y mejor aprovechamos el tiempo para pasarla juntas ¿Qué dices? Regálame una sonrisa por favor Jenn.
-Haces que suene tan fácil mamá.. En fin, lo intentaré. Respondí.
-Además pasado mañana iremos a visitar a tu abuela Agnes a Bjurholm y será una excelente oportunidad para disfrutar de la naturaleza. ¿Supongo que habrás traído ropa de invierno?
-Ehh sí, traje unos sacos y ropa precisa para esta época del año; le dije.
-Jenn, tu abuela vive justo en el centro de Suecia, es un pueblo pequeño y el mal tiempo es pan de cada día, las temperaturas suelen ser más bajas que aquí y eso que en Estocolmo ya se siente el frío polar.
-Lo sé, lo sé mamá.
-Mañana compraremos lo necesario para una deliciosa cena, sólo tú y yo. Y no es negociable.
Horas más tarde, después de ayudar con los quehaceres de la casa, entré a lo que antes fue mi habitación, ese espacio pequeño que era la única zona de privacidad que para aquel entonces poseía, el único lugar donde yo y mis gustos excéntricos por la música y el arte se canalizaban sin ningún tipo de ataduras, se abrían en su forma más natural y espontánea; a decir verdad mi mamá, la mantuvo intacta todo este tiempo, quizás de esa forma me sentiría no muy lejos de ella. Lo primero que hice fue lanzarme sobre mi cama, me puse boca arriba y sólo cerré mis ojos por un instante, percibiendo nuevamente esos viejos aromas.
Más tarde, salí por las calles de la ciudad para dar una vuelta y refrescarme de los aires de Estocolmo y su gran legado histórico. Está de más decir que me tomé muchas fotos por todos esos lugares que forman parte de mis recuerdos. Ahora en retrospectiva, puedo entender el porqué de cada una de las cosas que han pasado a lo largo de mi vida.
Antes de regresar a casa, pasé rápidamente por el mercado Saluhall, un típico y tradicional mercado en el centro de la ciudad; tenía que hacer unas compras para la cena de esta noche, ya que mamá prometió una cena exquisita para celebrar mi regreso, es evidente que mi madre ha cambiado mucho desde que me fui a Los Ángeles 10 años atrás.
***
El aroma era penetrante y emanaba una sensación de paz y placer para mis sentidos, la comida de casa es la mejor del mundo y más si tu madre, aquella mujer fría y dedicada de lleno a su trabajo, cambiara radicalmente en aras de pasar una noche agradable con su única hija. Kottbullar era el platillo estrella de esta noche y mi madre con una dedicación casi divina lo preparaba. Albóndigas hechas con carne de vaca mezclada con migajas de pan empapadas en leche y cebolla cortada, bolitas de papa y sazonadas con un poco de pimienta inglesa, era el manjar que haría explorar mi paladar en un sin número de sensaciones y que me haría sentir como la persona más afortunada del mundo.
Acompañadas con una copa de vino, era la combinación perfecta para esta hermosa velada. Mientras nos deleitábamos con esta exquisitez, recordamos algunos de los sucesos más graciosos cuando aún estaba en la escuela. Por aquel entonces mi padre siempre me esperaba con uno de mis postres favoritos,era obvio que él sabía como consentirme, era un tipo de lo más extraordinario, sabía cuando algo me molestaba sin siquiera decir una sola palabra, él conocía a la perfección mi lenguaje no verbal. Recordamos que siempre discutían porque mi madre más estricta, decía que el postre se comía una vez terminado el almuerzo o quizás unos minutos después pero no antes de comenzar el almuerzo pero mi padre para darle la contra siempre me recibía de esa forma.
A veces helados, otras veces fruta con crema de leche y también gelatina. Aquellas discusiones eran muy graciosas para mí, es que de hecho no era una discusión era más cómo un debate, al fin y al cabo ambos eran estudiosos del comportamiento humano.
Tras culminada la cena, ayudé a mi madre a lavar los trastes y después subí a mi habitación, me di una ducha, sequé mi cabello y me puse a leer un libro de los que traje en el viaje hasta la hora que me de sueño, ya que no es bueno tratar de forzar el sueño cuando no se tiene ganas y más sobre la cama, es un mal condicionamiento.. recomendación de mi padre. Alrededor de las 23:54, me sentí agotada, así que cerré el libro y descansé.
***
Esa misma noche, tuve un extraño sueño, me encontraba atada de pies y manos sobre una especie de altar, alrededor decenas de personas con una túnicas de color gris y en sus manos pedazos de vidrios, y en ese instante una mujer de cabello largo color blanci hasta la cintura, se acercó hasta donde me encontraba, completamernte desnuda, se colocó justo delente de mi y en su mano izquierda tenía una vela negra encendida y en la mano derecha, un cuchillo con una extraña inscripción en el mango. Levantó la mano donde tenía el cuchillo y en un instante lo clavó de forma enérgica sobre mi abdomen, así mismo inmediatamente lo retiró con fuerza, exclamó unas palabras que no entendí y en un abrir y cerrar de ojos, todos los individuos que estaban alrededor, apuñalaron una y otra vez mi abdomen y cada centímetro de mi cuerpo, bañando todo el altar en un mar de sangre, que se escurría por todo ese recinto. Bum!!! el golpe parecía una verdadera bomba atómica! mi madre había entrado a mi habitación haciendo estruendo con la puerta al abrirla.
-Jenn! ¡despierta! ¡despierta! ¡que es muy tarde!, tenemos muchas cosas que hacer y además comprar regalos y cosas para el viaje a la casa de tu abuela.
-¿Es enserio mamá? Déjame dormir, además creo que son las 7 am, respondí.
-¿Las 7 am? Jovencita son las 10 am, así que te quiero en la ducha en 5 minutos y en 15 minutos lista y cambiada para salir. ¡Apresúrate!
Cómo siempre mi madre logró sacarme de la cama por milésima vez en toda mi vida, es un arte que todas las madres lo tienen incrustado en su ADN. No me quedó de otra que levantarme para tomar una ducha y asearme. Increíblemente en menos de 30 minutos ya estaba lista y fresca como una lechuga, es algo que me es imposible de hacer en Los Ángeles. Cuando bajé al comedor, mi madre ya estaba lista para arrancar el auto. Subí al coche y ella pisó el acelerador.
Nuestra primera parada fue en Café Stop, un lugar ameno para disfrutar de una buena plática y al mismo tiempo, degustar uno de los mejores cafés de toda la ciudad y por qué no, acompañar el café con unos panecillos y bocaditos.
Luego procedimos con nuestro ajetreado itinerario llegando a uno de los centros comerciales más populares de Estocolmo, el Mall of Scandinavian. La entrada es como cualquier otra centro comercial pero una vez que pasamos la puerta principal, una gran pileta circular adornada con mármol y pequeñas figuras de bronce que representan la mitología nórdica, impacta a la vista de cualquier turista, si es la primera vez que recorre la ciudad.
Entramos a una tienda de ropa y compramos abrigos, calentadores y otras vestimentas que nos permitan resistir el clima frío del centro de Suecia. Prácticamente casi 4 horas estuvimos recorriendo tienda tras tienda, buscando un abrigo que mi madre había visto por internet. Al final del día, fracasamos en la búsqueda.
Al retornar a casa, sólo preparé unos emparedados y cenar algo ligero, lo acompañamos con unas tazas de té verde. Luego de eso, ordenamos nuestras maletas y así tener todo listo para mañana para el viaje.
3
Temprano por la mañana subimos todo el equipaje a la camioneta, verificamos que todo estuviera en orden y así exactamente a las 7:18 salimos rumbo a la casa de la abuela, tomaría un par de horas llegar allá.
El camino sería largo y algo pesado, manejar por más de 4 horas no es nada cómodo; cerré mis ojos para descansar un poco y más adelante, tomaría el volante para que mi mamá también pudiera descansar. En un abrir y cerrar de ojos, mi mamá comenzó acelerar, en unos segundos pasó de 70 km/h a 130 km/h, me asusté y le gritaba a mamá, “qué te pasa! ¿por qué estás acelerando tanto?” en ese instante cambió de carril en sentido opuesto y delante nosotras se aproximaban 3 autos y ella seguía pisando el acelerador, intenté tomar el control del volante para hacernos a un lado de la carretera pero cuando quise tocarla, alguien por detrás me empezó a ahorcar con su brazo, todo lo vi de color rojo por unos segundos, la presión era tan fuerte que apenas podía moverme y con su otro brazo, puso su mano sobre mi rostro y con sus dedos, trataba de hundirlos sobre mis ojos, el dolor era tan insoportable que sentía hincones en mi cabeza; esta persona comenzó hablar y con una voz de ultratumba decía: “ahora eres mía, al fin te encontré, al fin llegaste a casa”.
Desperté de un solo golpe, sudando y mi respiración estaba acelerada, mi madre dijo:
-Jenn, ¿Estás bien? Parece que tuviste una pesadilla
-Eran tan real, todo, absolutamente todo, estabas manejando como una demente y alguien por atrás me comenzó a asfixiar, respondí.
-Ay Jenn, seguramente es todo el estrés acumulado que llevas meses sin canalizar. Dentro de poco, estaremos disfrutando de un ambiente tranquilo, con comida casera y largos paseos por el campo.
-Eso espero, dije.
-Descansa un poco más y luego cambiamos de lugar.
Minutos más tarde, llegamos a un pueblo abandonado y que a pesar que todavía eran las 9:41 horas, una espesa bruma sobre el viejo pueblo lo convertía en lugar ideal para una película de terror o al estilo Resident Evil 4 jaja. Era una parada necesaria porque debía cambiar con mi mamá el lugar del conductor. Cuando arrancamos nuevamente vi por el rabillo del ojo, una sombra oscura que caminaba hacía nosotras,al instante giré y no había absolutamente nada. Metros más adelante casi al salir del pueblo vi una niña con un vestido muy antiguo, corriendo entre los árboles justo al lado del arco de salida del pueblo.
-¿Mamá viste eso? ¿Lograste ver a esa niña? ¿Muy rara no? dije.
- Ahh.. ¿Qué niña? Oye me estás preocupando, creo que estás teniendo alucinaciones visuales y a este paso nos regresamos a Estocolmo y vamos con un colega para que te de algo. Estás con mucha presión Jenn. Respondió.
-No mamá, seguro es el cansancio. Llegando a casa de la abuela me daré una buena ducha y estaré bien.
-Te voy a dar un Xanax para que duermas bien, replicó.
-Ya me quieres medicar, no es necesario mamá, no soy una paciente psiquiátrica jaja. Dije.
-Ay Jenn, creo que estos días en casa de la abuela te quedarán muy bien, desconectadas de todo, respondió.
- Sí mamá, bueno seguiré conduciendo y pondré algo de música.
-La música la pongo yo, tú y tus gustos oscuros no cuadran conmigo jaja comentó.
4
A las doce del mediodía, fue la hora exacta en que llegamos a casa de la abuela. Ella nos estaba esperando en el pórtico de la casa, a decir verdad una casa muy bella de estilo victoriano que nuestra familia ha sabido conservar a lo largo del tiempo. Al bajar del auto, la abuela se acercó inmediatamente sobre mi mamá y la abrazó con todas sus fuerzas, luego se dirigió hacía mí, creyendo que también recibiría una demostración de afecto tan intensa como lo hizo con mi madre. en este caso fue distinto. Me miró fijamente a los ojos, una mirada sumamente penetrante. Después reaccionó y me dio un abrazo.
-¿Estás bien madre? Parece que ya no recuerdas a tu nieta Jenn. Comentó.
-No nada de eso hija, es que son muchos años de no verla y mi memoria a esta edad ya me juega malas pasadas, es por eso que la quedé observando. Respondió.
-Comprendo ¿Y estás siguiendo mis indicaciones? ¿Estás tomando tus medicamentos? replicó mi madre.
-¡Oh claro que sí! sigo al pie de la letra todo lo que me indiques, respondió.
-Mejor pasemos que está haciendo mucho frío.
Ya dentro de casa, sentía una atmósfera muy densa que hacía ponerme la piel de gallina. Definitivamente pensé que esto no es para nada normal, que algo sucedía dentro de estas paredes, algo lúgubre, maquiavélico y monstruoso pasa aquí o posiblemente ya estoy perdiendo la razón y me estoy volviendo paranoica. Exhalé y subí las escaleras rumbo a la habitación que mi abuela me había designado. Nada fuera de lo común en la habitación, una cama, armario, mesa de noche, un escritorio y una monitor de computadora. Me metí a la ducha y abrí el agua caliente, cerré mis ojos y dejé que el agua cayera sobre mí y que mi cuerpo se relaje, sólo eso necesitaba pero en un instante, un olor fétido e intenso, se apoderó del cuarto de baño, me dieron ganas de vomitar y sentí un ardor terrible en la espalda, el agua tibia de la ducha ahora estaba hirviendo. ¡Maldición! ¡Qué carajos! grité. En eso subió mi mamá y me encontró casi tirada en el suelo.
-¡Jenn! ¿Qué tienes? ¿Qué sucedió? gritaba mi madre
-¡Ayúdame a levantarme por favor! Me arde mucho la espalda, olí algo horrible y de repente sentí un ardor en mi espalda. Respondí.
-Vamos, déjame ayudarte hija.
En eso, ingresa a la habitación la abuela sin ninguna expresión emotiva en el rostro, era como si un robot estuviera ahí y dijo:
-Se trata de las tuberías que están muy viejas y emiten un olor putrefacto y quizás el sistema de agua caliente ya está dañado y por eso salió el agua muy caliente, así que no pasa nada, estarás bien, ¿No eres una cobarde o sí? Vamos cambiate y baja a cenar.
-Madre, no seas tan dura con ella, no ves que le cayó agua caliente en la espalda, sino se trata puede haber complicaciones por la quemadura… ¿Por qué estás muy agresiva con Jenn desde que llegamos? Replicó mi mamá.
-No seas tonta hija, sólo quiero que mi nieta no se centre en el dolor por la quemadura, en la vida hay golpes más duros que una simple quemadura…ahh yo me entiendo, bueno, bajen por favor antes que la comida se enfríe, dijo la abuela.
Ya en el comedor, que estaba decorado con animales disecados y fotos antiguas de mis tíos, abuelos y parientes lejanos; aquel comedor parecía un museo, un museo un tanto peculiar. Mientras cenábamos sentía la mirada penetrante de mi abuela sobre mí pero cuando levantaba la mirada para verla a los ojos, ella en un abrir y cerrar de ojos, esquivaba su mirada hacia mi madre y proseguía con relatos de cuando era niña y cómo conoció al abuelo.
Después de la cena, mi madre quedó profundamente dormida en su habitación, el largo viaje y los quehaceres en el trabajo finalmente han hecho efecto pero al menos está durmiendo plácidamente después de mucho tiempo. Yo estaba en mi cama, tratando de leer un poco antes de dormir, cuando de pronto se escuchaba voces, voces de personas teniendo una plática pero en una lengua que yo desconocía, entonces pensé que quizás la abuela estaba viendo televisión o revisando su teléfono, pero las voces en algún momento se convertían en quejidos de dolor, así que inmediatamente salté de la cama y bajé al primer piso de donde venía esas voces, Finalmente cuando llegué ahí, estaba mi abuela arrodillada en el suelo emitiendo esas voces y delante de ella unos pequeños frascos, que dentro de ellos había unos polvos extraños de diversos colores. Cuando me acerqué a ella, se desvaneció y en ese instante recibí un golpe muy duro en la cabeza y todo se quedó en penumbra, en completa oscuridad.
***
8:59 de la mañana, sonó la alarma de mi teléfono, abrí los ojos, me levanté de mi cama y en eso un ligero dolor en la parte occipital del cráneo empezó aparecer, seguramente he dormido mal y más el largo viaje, es posible que sea eso. Al dar unos cuantos pasos, se vino todos los recuerdos de la noche anterior y recordé perfectamente a la abuela y su extraña conducta en la sala, casi igual a una fanática religiosa combinada con una paciente psiquiátrica y las veces que balbuceaba y aquellas palabras sin sentido que emitía, ni siquiera en una lengua conocida. Definitivamente algo extraño sucede acá y la abuela es el centro de todo…pero como llegué hasta mi cama.
En ese momento mi mamá ingresa a mi habitación y me indica que baje a tomar desayuno y lo que yo le pregunté:
-Mamá ¿Cómo llegué hasta acá? Es que según recuerdo que estaba abajo en la sala con la abuela..se estaba comportando muy extraño. ¿Percibiste algo?
-Tu abuela me despertó y me dijo que te habías quedado con ella acompañándola, platicando de muchas cosas y que con el cansancio te habías quedado dormida en el sofá, por eso bajé y te llevé a tu habitación. Respondió ella.
-¿Enserio? Yo recuerdo que bajé a ver a la abuela porque escuché unos sonidos raros y era ella balbuceando o algo así y unas cosas estaban junto a ella, unos frascos con algo adentro, de hecho la encontré arrodillada y de repente sentí un golpe en la cabeza. Dije.
-No había nada de eso que mencionas en la sala.. lo que si sospecho es que la abuela ya está senil y creo que tendré que llevarla a que le hagan exámenes clínicos. Replicó.
- ¿Entonces venderás esta casa?
-No lo sé Jenn, pero antes de eso hay que ver que tan lúcida está la abuela. Respondió.
-¿Qué te hace pensar que está senil la abuela?
-En el almuerzo antes de que bajes, ella mencionaba al abuelo y a tu padre, y de hecho platicaba como si ellos estuvieran ahí mismo con nosotras, seguramente ya empezó con algunas alucinaciones visuales. Respondió.
Así que estaba decidido y tan luego termine los días de vacaciones con la abuela, ella vendría con nosotras para que sea evaluada en el hospital y durante estos días, mi madre estaría observándola y evaluándola para indagar más sobre esto.
En la hora del desayuno, mi abuela me comentaba sobre las cosas que hacía en el bosque que estaba cerca de la casa, pues ahí iba a cazar venados, conejos, entre otros animales, también recordaba como el bisabuelo le enseñó cómo sobrevivir en el bosque y como cazar además; narraba su historias con mucho afecto.
La abuela entonces nos convenció de ir al bosque para cazar animales pequeños y hacer una rica cena. Mi madre no estaba de acuerdo porque no le agrada en lo absoluto cosas que tengan que ver con cazas de animales pero en vista de la nostalgia de la abuela accedió pero sólo para observar, la abuela y yo seríamos quienes estarían a cargo de la caza.
5
PARTE FINAL
Después del desayuno, mi abuela comenzó a sacar todas las cosas necesarias para la caza como por ejemplo el viejo rifle del abuelo, binoculares y entre otras cosas más. Mi mamá por el contrario estaba lavando los platos y tazas que se habían usado en el desayuno y yo cambiándome y poniéndome el calzado adecuado porque presiento que caminaremos demasiado.
Ya en el pórtico, mi abuela nos dijo: “Que sea una buena caza y por una noche muy especial”. Jamás pensé que esas palabras serían tan literales para lo que acontecerá después.
Caminando poco a poco y platicando de cómo eran estas tierras en décadas pasadas, nos adentramos al bosque lentamente, pasamos por un arroyo y metros más adelante cruzamos un pequeño riachuelo. Mi abuelo a lo lejos pudo distinguir un conejo y dijo que guardáramos silencio, que la primera presa está casi servida, en ese instante mi abuela apuntó con el rifle y casi con una precisión divina, dio justo en el blanco. Tras eso nos dirigimos hasta donde estaba el pequeño cuerpo sin vida del animal y mi abuelo lo recogió y le dio a guardar a mi madre en el bolso que había traído para guardar las presas de caza.
Minutos más tarde nos sentamos un momento para comer algo de la comida que había traído mamá, en eso la abuela nos comentó de una viejas ruinas muy cerca de donde estaban, según lo que nos comentó es que había sido un antiguo templo pagano de unos mil años de antigüedad y que fue destruido por los cristianos cuando esparcieron su credo por estas tierras. En eso mi madre preguntó si podían ir hasta allá, la abuela aceptó llevarnos. La abuela dijo: “Iremos donde peregrinaban nuestros ancestros”.
Tardamos unas casi 2 horas en llegar hasta aquel lugar, eran aproximadamente las 15 horas, mi madre indicó que sólo estaríamos unos minutos porque debemos regresar y el camino es un poco largo hasta llegar a casa, la abuela respondió que el bosque lo conoce como la palma de su mano. Nos adentramos y llegamos hasta el mismo altar donde hacían los sacrificios humanos, estábamos en el mismo corazón del paganismo escandinavo. A unos pocos metros de ahí habían unas columnas de piedra, según mi abuela ahí es donde preparaban a la persona que sería sacrificada.
-He ahí donde se realizaba el Blót, dijo la abuela.
-¿Qué significa “blót? pregunté.
-Significa sacrificio ¿Qué acaso no sabes nada de tus ancestros? preguntó
-Desconocía abuela. Respondí.
-Estas nuevas generaciones no saben absolutamente nada, sólo saben estar en el teléfono como estúpidos, replicó.
-¡Basta madre! Ya es suficiente, no todos saben las antiguas tradiciones y costumbres de cada pueblo, al contrario deberías enseñar en vez de criticar ¿No lo crees así? Comentó mi madre.
-Quizás, dijo ella.
Aproveché para tomar algunas fotos con el teléfono y explorar un poco el lugar, tampoco era un recinto muy grande que digamos pero si no conoces fácilmente te puedes llegar a perder ya que está en medio del denso bosque. En ese instante escuché las ramas de los árboles moverse más rápido, el viento soplaba más fuerte y sonidos de pasos sobre las hojas en el suelo, percibí, como si alguien se estuviera acercando y los pasos cada vez eran más rápidos pero de golpe.. dejé de escuchar los pasos, como si se hubieran detenido en seco; mi corazón me latía muy fuerte y mi respiración cada vez más acelerada, algo dentro de mi mente me decía.. ¡corre! ¡corre! ¡corre! intenté acercarme poco a poco a los arbustos que estaban delante de mí porque además tenía la sensación de que algo o alguien me estaba observando desde ahí.
Ahora las manos me temblaban, sentía como corría el sudor por mi espalda… y en un dos por tres.. escuché dos gritos horripilantes, gritos de desesperación, de ayuda!!! automáticamente pensé en mi abuela y mi madre, corrí hasta del lugar donde las había dejado y cuando llegué sólo vi sangre en el suelo, seguí observando y me di cuenta de un rastro de sangre, evidentemente se trataba de una de ellas que estaba huyendo de algo, seguí las marcas de sangre en el suelo, el rastro de sangre seguí en el bosque, sería más difícil de encontrar el rastro, sólo proseguí buscando.. metros más adelante encontré a mi abuela, desvanecida en el suelo, casi agonizando, me acerqué inmediatamente a ella y pude ver que no tenía lengua, era como algo con una tremenda fuerza si la hubiese arrancado, la sangre seguía manando en grandes cantidades, mi abuela casi agonizando me acaricia el rostro con su mano llena de sangre y es que le faltaba el dedo índice de su mano izquierda y con toda la sangre en su boca pudo hacer un esfuerzo sobrehumano y logró decirme: ¡corre!
En ese instante la abuela dejó de existir, tomé aire profundamente y empecé a correr sin mirar atrás, corrí y corrí, llegué hasta el riachuelo donde horas pasadas habíamos cruzado para llegar a las ruinas, era tanta la adrenalina que tenía que el trayecto que nos tomó cerca de 2 horas, lo hice en 40 minutos, cruzando el riachuelo resbalé y me golpee la cabeza con una roca, empecé a sangrar y mi visión era un tanto borrosa, traté de ponerme de pie y recordé a mi madre, definitivamente la adrenalina activa tus instintos de supervivencia y sólo importas tú. Caminé un poco más lento, tratando de recuperar mi vista por completo, sosteniéndome de los árboles, caminaba y caminaba, un paso a la vez y cuando de repente, delante de mi apareció un hombre de casi 190 cm con una túnica blanca y la cara pintada con tinte negro, de aspecto espectral y huesudo.
-¡Bienvenida hija mía! tu familia te está esperando para el momento del Blót, dijo el hombre.
-¡Qué mierda es todo esto! ¿Quién carajos eres? ¿Por qué me dices hija? grité
-Toda vuestra familia pertenece a un culto selecto de miembros de la antigua orden nórdica, somos descendientes de aquellos que sobrevivieron a la expansión del inmundo y sucio cristianismo, muchos nos escondimos en el bosque y otros viajaron a otras tierras, lejos de la barbarie cristiana. Tú niña mía, debiste recibir todas las enseñanzas de vuestra madre pero el impuro de tu padre no lo permitió, es por eso que actuamos en secreto y tuvimos que deshacernos de él. Respondió
-¡Malditos! como se atrevieron a quitarme lo que más amaba, son todos unos hijos de puta, enfermos de mierda, repliqué.
-Por ahora estás enfadada e histérica pero nosotros tu familia y sobre todo tu madre, juntos te ayudaremos a aceptar nuestro credo y a nuestros dioses; debajo de la casa de tu abuela, ahí está nuestro templo, a salvo de toda injerencia externa.
-Nunca creí a mi madre capaz de eso, comenté
-Tu madre siempre fue la más ferviente devota de nuestro culto y de hecho tu abuela, producto de su vejez, empezó a oponerse a nuestras prácticas y trataba de protegerte invocando nuevos espíritus, por eso tuvimos que poseerla para que las llevara al antiguo templo y después de eso, nos deshicimos de ella, ya no nos servía, tan solo alargo un poco lo que ya está escrito porque todos los ancianos cometen suicidio como ofrenda para los dioses, lanzándose desde el risco svek que está muy cerca de aquí.
En ese instante más personas con túnicas blancas aparecieron en el lugar, así que en ese instante corrí a toda prisa bordeando el riachuelo, corrí hasta donde mis fuerzas y mis pulmones resistieron, sin embargo metros más adelante aparecieron de la nada dos mujeres con túnica negra y se abalanzaron sobre mí, puse resistencia pero inmediatamente los otros tipos también llegaron y me ataron los pies y las manos. Me llevaron en hombros hasta la casa de la abuela, ingresaron en la sala y justo del lado de las fotografías antiguas, abrieron una puerta secreta, bajamos por unas escaleras de madera hasta llegar a un recinto completamente enorme, con estatuas de mármol de sus deidades, en el centro un enorme fogón ardiendo y más adelante un altar, hecho de mármol blanco y unos extraños símbolos al costado del altar. En ese momento, me quitaron toda la ropa y completamente desnuda me colocaron sobre el altar, amarrada y manchada con pintura blanca y con sangre a la altura de la frente.
Me dejaron ahí por varios minutos, sola en ese recinto, mis pensamientos me consumían, estaba totalmente anonadada, la muerte de mi padre, el modo de morir de la abuela…mi madre, sí mi madre, cómo fue capaz de todo eso. Sentí que todos mis recuerdos de la infancia eran absolutamente falsos, lo único real era el amor de mi padre.
***
Al cabo de un tiempo, llegaron al lugar cerca de una treintena de personas, entre hombres, mujeres y niños. Todos con túnicas blancas y con el rostro pintado, guardaron silencio unos segundos y de repente empiezan a entonar una canción en su lengua, no tenía ni idea de lo decían pero seguramente algo dedicado al sacrificio o a sus dioses, entonces cambiaron la tonalidad de su canto, a un cántico más intenso porque en ese preciso momento llegaban 4 mujeres vestidas con túnicas negras largas y con ornamentas y flores en la cabeza, caminaron lentamente hasta el altar, se colocaron al lado mio y posterior a ello, una pequeña niña del grupo de personas se acercó con un recipiente cristalino y lo puse encima del altar justo delante de mis pies, la niña regresó al grupo y el hombre que me había detenido en el riachuelo, ingresó con un carnero, lo llevó hasta el altar y le dio un cuchillo a una de las mujeres que estaban ahí, la mujer tomó el cuchillo y degolló al carnero, vertiendo la sangre el en recipiente.
Una vez puesta la sangre en el recipiente, todas las 4 mujeres sumergieron sus manos en el recipiente y con las manos de sangre, ungieron mi cuerpo, al cabo de unos minutos, mi madre ingresó, también con una túnica negra y flores en la cabeza, se paró frente de mi y la mujer que degolló al animal, se acercó con el cuchillo y le cortó el cuello a mi madre, la sangre salpicaba por doquier y la mujer inclinó la cabeza de mi madre sobre la mía, las otras dos mujeres, me abrieron la boca con una fuerza espantosa y la otra mujer colocó la boca de mi madre encima de la mía, mi madre agonizando sopló dentro de mí, y sentí como una extraña fuerza tomaba el control de mi cuerpo pero al cabo de unos segundos, mi visión nuevamente se nubló pero volví a escuchar los cánticos y entre penumbras vi como el cuerpo de mi madre de desplomaba al suelo y en ese instante todo quedó en oscuridad.
***
Desperté por el sonido de mi teléfono, lo cogí y vi que eran las 7:27, el sol iluminaba mi rostro, me levanté y cuando ordené mis pensamientos, vi alrededor y estaba en mi apartamento de Los Ángeles. ¿Entonces todo fue un maldito sueño? ¿Qué carajos? Me vi en el espejo y tenía un moretón y una cicatriz en el costado izquierdo de la frente. Recordé todo lo que había pasado y dije ¿pero cómo? ¿qué pasó? ¿Cómo llegué acá? Entonces mi madre está muerta… ¿Qué hago? En ese instante el teléfono suena y era el número de Ema…
-Aló
-Jenn ¿Cómo estás? supongo que todavía nada bien después del entierro, dijo ella.
-¿Ah? ¿A qué te refieres? respondí.
-Seguro aún estás en etapa de negación, es normal amiga que te sientas así pero lo importante es sanar y asimilar que tu madre ya no está pero donde esté ahora, seguramente te está cuidando.
-¿Entonces mi madre está muerta? ¿Cómo murió? Pregunté
-Ay Jenn, en un accidente, justo cuando fuiste a visitarla a Estocolmo hace casi 15 días. Al parecer tenía problemas cardíacos y no te había dicho nada, el informe médico dice que fue una muerte súbita. Llegaste al aeropuerto y pasé a recogerte, cuando vi tu rostro definitivamente estabas en estado de shock. Comentó.
-No puede ser..entonces mi madre.. mi abuela.. repliqué.
-Ese es otro tema muy doloroso, sabes, cuando terminé mi turno iré a tu apartamento a visitarte, llevaré algo de almorzar, nos vemos en un momento. Se despidió.
Así que todo fue real, esta vez no fue un sueño, es real y estoy completamente sola y en ese instante todo se volvió oscuridad…
-Jenn, ahora somos una sola…
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