Perdido

 Quedé con unos amigos en vernos para ir al centro de la ciudad por unos tragos; llegamos a un bar muy al estilo vintage, el ambiente era agradable. Esa misma noche dentro del bar me reencontré con una amiga que no la veía hace ya mucho tiempo. Todos conversábamos, reíamos y la pasamos muy bien. 

Después de eso, todos nosotros incluida mi amiga, nos fuimos a una karaoke, decidimos pasarlo lo mejor posible ahí también. Siendo las 3 am, salimos del karaoke rumbo cada quien a su casa, pero la verdad yo ya estaba un poco pasado de copas, así que junto con mi amiga nos despedimos de los chicos y nos fuimos caminando. Al cabo de unos minutos llegamos al malecón. A unos cuentos metros había unas escalinatas que conducían hacía la playa, bajamos por ellas y cuando llegamos a tocar la arena fue como recordar muchas cosas, muchas cosas a mi mente llegaron en ese momento. 

Luego de eso, caminamos lentamente sobre la arena; unos metros después nos dimos cuenta que había una pequeña cabaña; la verdad era muy extraño porque era como que no encajaba con la demás decoración del lugar. Bueno en fin, no teníamos intención de ingresar pero escuchamos unos ladridos casi moribundos, como si tratase de un cachorro. Mi amiga y yo nos vimos las caras y no estábamos seguros de ingresar pero finalmente optamos por entrar a la cabaña. La puerta no estaba cerrada así que es evidente que no fue nada difícil ingresar. Una vez dentro, encendimos la luz de nuestros teléfonos, la habitación en la nos encontrábamos era la sala principal, el lugar se veía muy tétrico y con olor a humedad casi insoportable. Nuevamente escuchamos los ladridos desesperados, se percibía que dichos sonidos provenían del fondo de la casa, así que tomamos valor y nos dirijiamos a través del pasadizo. El pasadizo estaba repleto de recuadros sobre partes de humanos como fotografías de pies, manos, piernas, torax, etc. 

Al final del pasadizo había una habitación, cuya puerta no tenía chapa, nos adentramos a la habitación y nos dimos cuenta que había muchos juguetes antiguos, así como una colección entera de muñecas de porcelana.  Cada paso quedábamos hacía crujir la madera podrida del piso de la cabaña. Cuando quisimos salir de la habitación, la puerta se cerró, ocasionando un gran ruido por toda la cabaña, en ese instante comenzó a brotar un líquido extraño de color negro a través de las paredes, el olor era idéntico a la de la sangre. Detrás de nosotros se materializó un perro de color oscuro que comenzaba a girar su cabeza en unos 360° y en ese preciso momento se comenzamos a escuchar risas de niños.

Salimos despavoridos de la habitación buscando la salida de la cabaña pero no la encontrábamos. En medio de la desesperación, vimos unas escaleras que conducían algún tipo de sótano o por el estímulo. Cuando llegamos al sótano, nos quedamos perplejos al observar la gran cantidad de huesos humano. Sobre dos cráneos se podía observar nuestros nombres. 

Tras eso, el suelo comenzó a hundirse sin razón aparente.


Al día de hoy, seguimos buscando la salida.......

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