Jennifer
Lunes 31 de octubre de 2022, 21:47 hrs. Mis amigos y yo recorríamos el lado oeste de la ciudad por algo de diversión; era algo así como un ritual salir por unas copas, algo de comida rápida y terminar viendo alguna película de culto del género horror por streaming. Esa noche primero nos dirigimos al Oldfield’s Liquor Room en Venice boulevard; el ambiente era muy cómodo y agradable, la decoración era muy vintage con una barra de caoba empotrada, asientos personales de cuero, repisas de madera con copas de todas las formas y tamaños pero de elegancia elaboración, baldosa de mosaicos blancos y negros, en las salas contiguas, las mesas y sillas también son de madera muy fina, adornadas con vasos con vela como centros de mesa; en estas salas, el piso es de madera y las paredes decoradas con cuadros de fotografías de grandes artistas.
Amigos desde hace más de 10 años, nos conocimos en la universidad en el 2012. Cuando terminamos nuestros estudios, nos alejamos por un breve tiempo hasta nuevamente coincidir en el 2019 en una transnacional de tecnología informática. Benjamin de 30 años, abogado y encargado del área legal, interesado en deportes de aventura, exploración urbana paranormal y cocina. Mike, 31 años, experto en diseño web y publicidad, muy extrovertido, competitivo; interesado en el baile, la buena comida y coleccionista de katanas y finalmente yo, 28 años, programador y apasionado por la escritura.
Benjamin y Mike, tomaron dos copas de Whisky, mientras tanto yo, una copa de vino tinto. Durante cerca de 30 minutos estuvimos charlando de cosas relacionadas al trabajo y los fracasos amorosos de Mike, que nunca faltaban en todas nuestras conversaciones; ya se había convertido en una especie de deporte reírnos a carcajadas de cada experiencia fallida de nuestro amigo. En el momento que nos disponíamos a pedir una ronda más de tragos, una joven de cabello negro y lacio se acercó a la barra, era demasiado hermosa para pasar desapercibida. Era una mujer de contextura delgada, altura promedio, ojos color café, tez blanca, un tanto pálida a decir verdad, vestía unos jeans azules, tenis de color negro y blanco, pulseras en cada muñeca, unos pendientes pequeños, maquillaje y una camisa a cuadros. Los tres quedamos perplejos al observar tal perfección.
Benjamin, el más sociable del grupo, le habló a la bella mujer con la finalidad de que compartiera unos tragos con nosotros; su poder de disuasión pudo convencer a la joven y esta accedió a unirse al grupo. Por mi parte tuve la idea de ir a una mesa para así estar más cómodos y poder platicar mientras bebíamos unas copas. Una vez sentados, la joven, hizo una seña y llamó a alguien más, era otra mujer de forma esbelta pero con una mirada fría y un tanto de aspecto fantasmal, quizá era la indumentaria que traía puesta. Pantalones, blusa y chaqueta negra, con unos pendientes y collar de muy buena calidad pero con una extraña simbología.
Los cinco comenzamos a charlar y poco a poco nos íbamos conociendo y enterando de los intereses de cada quien. La primera mujer, de la cual todos quedamos asombrados por su belleza; su nombre era Jennifer, 29 años, ingeniera de sistema y sus aficiones eran la astrología, la pintura y coleccionista de figuras de acción de animes. Vivía en Estocolmo desde hace 5 años y acababa de llegar a la ciudad por vacaciones. Su amiga, la segunda mujer que se agregó al grupo se llamaba Ema, 27 años de edad, médica de profesión, sus aficiones eran visitar exposiciones de arte, escritura, fotografía y amante del cine de terror. También residía en Estocolmo pero era nacida en Osaka, Japón.
Casi daban las 23:00 hrs, y la plática se había extendido muy amenamente, Benjamin y Mike resultaron estar muy embobados con Jennifer, era claro que los tres podrían ser buenos amigos, aunque conociendo a Mike, intentaría algo más que una amistad, era sólo cuestión de tiempo que lo sacará del partido a Benjamin. Por mi parte, aunque pareciera utópico conversar con alguien como la personalidad de Ema, disfruté esa charla como nunca la había disfrutado con alguien, detrás de esa imagen de aparente frialdad y de verbalizaciones cortantes al inicio, ahora era todo lo contrario. En sólo una hora de plática, supe era hija única de padres divorciados y que su cambio de residencia a Estocolmo, era sólo para dejar atrás los momentos más tormentosos y asfixiantes que una mujer hubiera experimentado, ya que además del suceso de sus padres, su última pareja de Ema, intentó asesinarla debido a que éste, se había obsesionado con ella. Afortunadamente este hombre ya se encontraba tras la rejas.
No quise perder contacto con ella, así que intercambiamos números y así salir un par de veces más hasta que nuevamente retornara a Estocolmo, que sería aproximadamente en dos meses. Al salir del bar, Jennifer nos propuso lo siguiente:
-Hey chicos, ¿Por qué no, salimos a dar un paseo por la ciudad? Al cabo que aún es muy temprano y mi amiga así estará más tiempo con su amigo. Parecen un par de adolescentes.
Benjamin respondió -Sí, tenemos que llevar a estas hermosas chicas a conocer más lugares divertidos...¡tenemos toda la noche!
Intervine y dije -Es algo tarde pero...uhm Ema, ¿Estás de acuerdo? ¿No sé qué opinas? Ema: Ok, está bien, me viene bien despejar la mente.
La vida nocturna en esta ciudad es muy activa y a pesar que es casi medianoche, aún hay muchos negocios de comida y algunos supermercados abiertos y ni qué decir de la afluencia de personas en las calles, sino fuera por el gran reloj de la torre de la iglesia, diría que eran las 20:00 hrs. Nos tomamos muchas fotos, reíamos y tomábamos unas cervezas mientras los chicos contaban muchos chistes de su repertorio.
Alrededor de las 2 AM, ya cansados después de haber bailado y tomado, Jennifer nos invitó a su apartamento para escuchar algo de música y de paso entrar en otro tipo de relajación.
-Chicos, tengo unas cosas que nos ayudarían a relajarnos y pasarla mucho mejor, a veces las uso para bajarle al estrés ¿Vamos? Comentó Jennifer.
-No lo sé, ya es tarde y creo que le pediré un taxi a Ema porque está algo ebria respondí.
-No seas aburrido, vamos, nos relajamos y ya temprano nos vamos a la oficina. Antes pasamos por mi apartamento y nos duchamos, desayunamos algo y listo, dijo Mike.
-Conozco a mi amiga, estará bien, hay habitaciones disponibles y dejaremos que ella descanse en una de ellas, culminó Jennifer.
Martes 01 de noviembre de 2022, 02:50 hrs. Ya dentro del apartamento de Jennifer, que a simple vista estaba muy decorado, se percibía el empeño puesto aquí, era innegable el estilo minimalista de este lugar, nos encontrábamos sentados sobre los cómodos sofás mientras charlábamos de lo genial de la noche y que todo se lo debíamos a Benjamin por haberla invitado a Jennifer a compartir unos tragos. Por otro lado, Ema descansaba en la habitación de invitados, le había quitado los zapatos y además la arropé con la cobija para que no se resfriara. Tenía planeado invitarla a cenar la siguiente noche.
Jennifer se levantó del sofá y se acercó a la cocina a servir unas copas de un extraño líquido rojizo, que según ella, calmaba los síntomas del alcohol y que era de mucha ayuda para tener un sueño reparador, muy consumido en el pueblo de sus abuelos en Suecia. Nos acercó las 4 copas y particularmente desconfiaba de este “remedio”, a veces soy un tanto paranoico con ciertos líquidos cuya procedencia sea desconocida pero nos dijo, que es un símbolo de amistad, por una noche especial. Mis amigos no tardaron en tomarla, además que se puede esperar del poco juicio y razonamiento tras la ingesta de sustancias alcohólicas, yo en cambio simulé que había tomado porque sé que después de ingerir alcohol, la resaca sería terrible la mañana siguiente. Ella también tomó ese extraño líquido.
Martes 01 de noviembre de 2022, 03:00 hrs. Las luces en el apartamento comenzaron a parpadear, algunos cuadros de la sala cayeron estrepitosamente, mucha sangre empezó a brotar de las paredes, un olor a azufre se expandió por toda la habitación, Casi todos los focos explotaron con ferocidad como si alguien con un martillo los destruyera. Quedamos casi a oscuras, el pánico y el miedo se apoderaron de mí, a gatas intenté escapar, resbalándome por la esquina del sofá, gatee un poco más, y cuando giré mi cabeza, vi como Jennifer traspasaba su puño con tal facilidad el pecho de Mike, giró su brazo, una y otra vez, lo poco que veía era gracias a las luces externas de los edificios contiguos y uno que otro foco que no había explorado en el apartamento; mejor no hubiera visto nada porque lo peor estaba por venir. Después de girar varias veces su puño dentro del pecho de Mike, se detuvo y apretó y extrajo su corazón, latiendo aún le dió un mordisco y lo lanzó al suelo, sostuvo el cadáver de Mike y le arrancó los ojos; así finalmente dejó caer el cuerpo sin vida de Mike.
En ese momento, como pude corrí hacía la recámara donde Ema se encontraba, ingresé y traté de despertarla, la sacudí una y otra vez pero apenas escuchaba su voz, -me decía: “Déjame dormir, mañana me invitas a cenar”…. La quería proteger, sí!, exactamente a esa desconocida que apenas coincidí con ella hace un par de horas atrás, cuando de repente en un abrir y cerrar de ojos tenía el rostro de Jennifer enfrente de mí, sus ojos eran completamente blancos y mientras mi miraba y yo petrificado, extendió su brazo derecho, y le arrancó los ojos en unos segundos; los gritos de Ema, eran desgarradores, como si todo el efecto del alcohol se hubiese disipado. La sangre brotaba por esos orificios oculares, la sangre drenaba y drenaba, como una cascada y su interminable fuente de agua cayendo al precipicio.
Me puse de pie y tomé a Ema, la subí a mis brazos y salí de esa habitación, sin embargo tropecé con un cuerpo desvanecido en el suelo, cerca de la puerta de la habitación. Cogí mi teléfono e iluminé en dirección al cuerpo, y era Benjamin, con la misma perforación en el pecho y sin ojos como Mike. Con la poca luz que irradiaba del teléfono y la poca luminosidad de la sala, agarré a Ema para salir del apartamento, pero en ese preciso momento, sentí una fuerza arrolladora que me empujó hacia la puerta, impactando contra la misma; en cuestión de segundos una luz se apoderó del centro de la sala, y finalmente Jennifer atravesó el pecho de Ema, su corazón extraído con una brutalidad que incluso explotó en las manos de su verduga. Lanzó el cuerpo sin vida hacía la vitrina que decoraba el apartamento, el vidrio se fragmentó en mil pedazos como una granada al exportar en miles de esquirlas.
Ahora esa misma chica que conocimos temprano en la noche y que se mostraba tan sociable y empática, estaba mirándome y apunto de asesinarme pero entró en un estado catatónico, inmóvil como una piedra, solo me observaba. Aproveché ese instante para abrir la puerta y escapar, no perdía nada intentándolo. Corrí y no miré atrás, tropecé un par de veces hasta llegar al ascensor y descender al primer piso. Ya en la calle, seguí corriendo hasta alcanzar a ver a un coche de policía, me detuve y les comenté lo que había sucedido; en ese instante llamaron algunas unidades y se dirigieron al apartamento.
El lugar se encontraba bañado en sangre y los 3 cadáveres esparcidos en la sala principal del recinto hacían de eso una escena horripilante, además del extraño hedor en todo el apartamento. Los ojos y los corazones que habían sido extraídos de sus víctimas fueron encontrados dentro de un recipiente de vidrio, pintado con marcador indeleble un extraño símbolo en su superficie. Sin embargo la policía encontró un cuerpo más, se trataba de una fémina que yacía en la cocina con un orificio en la cabeza y revólver en la mano izquierda.
Se realizaron las investigaciones pertinentes para esclarecer lo sucedido y determinar si fue un homicidio lo de la última fémina encontrada o se trataba de un suicidio. Además determinar y reconstruir la escena del crimen. Naturalmente fui varias veces a dar mis declaraciones y finalmente con las evidencias encontradas, las pruebas de ADN y huellas correspondientes, se concluyó que la fémina de nombre Jennifer Karlsson era la homicida y que posiblemente manifestaba problemas mentales aunque no había registro en el sistema de consumo de antidepresivos o antipsicóticos. Yo no estaba de acuerdo con la pesquisa acerca de una posible patología mental porque sé lo que vi, y eso no era un trastorno mental.
Han pasado 3 años de ese horrendo asesinato, tras varios meses de terapia, al fin pude superar lentamente el trauma psicológico de aquella fatídico noche. Aún por las noches sigo soñando con Ema, quizá sea la parte más difícil de superar, muchas veces me pongo a pensar como hubiera sido si Ema siguiera con vida, son tantos futuros alternativos que hay en mi mente. No obstante, hay algo que todavía sigue dando vueltas en mi cabeza ¿Por qué me dejó escapar Jennifer? ¿Por qué yo?
Días después, fui por un trago a un bar cerca de la oficina, me senté cerca de la barra, tomé un sorbo y cuando giré mi cabeza para ver a las personas del lugar y claro admirar el ambiente, había un grupo de chicos muy alegres que platicaban y una chica en particular era el alma de ese grupo, su risa se escuchaba en todo el lugar, sonreí y cuando pretendía ingerir otro trago de mi copa, la mujer volteó y era el rostro de Jennifer, solo que con cabellera rubia, pero definitivamente era ella. Un frío escalofriante se apoderó de mi cuerpo y lo único que atiné hacer fue salir inmediatamente del bar.
Llegué a mi apartamento y me metí en el ordenador e indagué más sobre lo sucedido y si había más casos similares en la zona, la sorpresa fue inmediata. Decidí que debo hacer algo..
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